
(http://www.educared.org.ar/enfoco/recursos/archivo/2009/03/25/las_mujeres_de_piccaso.asp)
"En una bruma otoñal, pero otoñal nórdica, Tito y yo llegamos a Amsterdam en 1978. Nada podía ajustarse más a las ensoñaciones de los cuentos infantiles que aquella ciudad colorida, bajo un cielo de plomo y atravesada de ráfagas frías que calaban el gabán, resto de la estética setentista pre dictadura. Ibamos a pasar sólo un día en Amsterdam, es decir, en Holanda, en los Países Bajos, en las tierras de la mejor pintura del barroco, y sólo alcancé a ver –en el final de una calle impregnada de olor a fritura– el aire poroso de Veermer, pero real, y la impresionante Ronda nocturna de Rembrandt, en el museo Rembrandt. La materialidad de la luz y de la sombra fue lo que me impresionó de Rembrandt. Hubiese podido decir como Poe: "Podía oír la oscuridad". Restaba descubrir aún un alma del barroco, nacida al norte de las tierras bajas: Pedro Pablo Rubens.
Había un rosado carmesí en el cielo de Francia cuando nos aproximamos a París por tren. Ese color presentía otro arte, otra belleza, y otra historia también. Rubens tenía 29 años cuando Rembrandt nació. Al principio, su paleta influyó en quien sería el más alto exponente, a mi juicio, de una belleza que puede llamarse nórdica. Como si el universo fuese esa suspensión de sombras y luz –que en realidad es–, las figuras de Rembrandt avanzan hacia él, terminan sumergidas en el gran contraste, son producto, materia, sumisa y leve –pero concretísima– del torbellino quieto que las modela. Son cósmicas, pese a que, en muchos casos, son cotidianas. Rubens había aprendido algo meridional. De hecho, actuó cerca de Meridión, en la madurez de su edad, creando una de las galerías de mayor fama en Europa: la que le encargó María de Medici.Entendía yo que las grandes caderas y los enormes pechos son maternalmente libidinosos, y no por nada fueron el ideal masculino en tiempos en que la fertilidad de la tierra era un bien esquivo. Comprendo que la abundancia se prolongara como ideal hasta el tiempo de las grandes cortes, sin que importase la celulitis que acarreaba y que tan bien pintaba Rubens. Pero no era eso lo que me detenía frente a los cuadros. La causa de mi adicción inmediata a Rubens era el color de la piel. Ese color terriblemente expuesto, que ante la luz del Sol claudicaría, convirtiéndose en pergamino. Era el color más vivo (y enfermizo) y envolvente que alguien pudiera pedir de las circunstancias privadas de un lecho. Color de cuerpos yendo y viniendo de la alcoba al baño; de invierno y palacio; de invalidez, desprotección y voracidad; de sangre latiendo en hielo. Y la revelación llegó años más tarde, en El Prado, ante Las tres Gracias, Gretchen repetida, vigorosa y altiva, de nalgas abundosas, estriadas, y pálido y subyugante pulso. Se comprenderá que no hablo del blanco romántico-leucémico, sino del indescriptible color de una ingenua, nórdica, impudicia."
Jorge Aulicino
(http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/10/24/_-02023671.htm)
VIDA DE BAR
Nacida en Rosario y criada en Santa Cruz, Natalia Bianchi se vino a los 18 a la Capital para estudiar en la Universidad del Cine: “En los primeros tiempos en esta ciudad, me costó ambientarme, me sentía sapo de otro pozo. De los trabajos hechos en la Universidad, rescato Medusario, video que realizamos cuatro chicas del interior, cuatro miradas a veces extrañadas sobre Buenos Aires”.
BAILES FRONTERIZOS
Remolinos de vivos colores irrumpen en la ruta, en un puente, en campo abierto. La imagen se ralenta, se descompone, se vuelve abstracta al ritmo ancestral de Tinkun. Y una mujer vestida de colores pálidos se sobreimprime haciendo otra danza, se debate dentro de un cuadro, entre cuerpos pintados por Deborah Balietti. Este film de Ladys González, presentado ya en diversos festivales, se llama precisamente Frontera Danza, y contó con la coreografías de Osmar Mercado (Tinku) y Cecilia Pugin (contemporánea). “La propuesta es habitar la frontera como un espacio indefinido, como un no lugar”, explica Ladys González. “Establecer una relación con distintos lenguajes artísticos, trazar puentes en el sentido físico y metafórico, marcar el tránsito, el paso del tiempo... Y, no hace falta decirlo, celebrar la danza en sus distintas expresiones.” […]
RENACIMIENTO DE OFELIA
“Me gusta tomar personajes de la mitología, de la literatura y llevarlos a situaciones contemporáneas”, declara Julia Anaut, creadora del corto Ofelia en cristalino arroyo, con amplia formación en artes visuales (pintura, grabado, fotografía). “La Ofelia de Hamlet es una mujer que muere por amor, una romántica de la que doy otra versión. Me importa la relación de la mujer con la naturaleza. En la obra de Shakespeare, se dice de ella: flota como una sirena o como una criatura natural de ese elemento.”
En Ofelia..., una chica –interpretada por la propia Anaut– se sumerge en la bañera con expresión de relajada beatitud, el agua se va volviendo verde, flotan de pronto flores de loto claramente artificiales, la chica empieza a brotarse de verde, ramas de enredadera se adhieren a las superficies enlozadas del baño. Pero esta Ofelia se sale del molde de la suicida loca de amor al generar su propio ecosistema, entrar en comunión con el verdor, los elementos, la música de Ber Chese. “Sucede que hay en mí una añoranza de la naturaleza, crecí en Cipolletti, lugar pegado a las chacras, a la manzana. Ofelia parte de la serie de fotografías Ofrenda, ahora estoy trabajando en una nueva donde hay una procesión de mujeres envueltas en plantas, situaciones rituales. A través de la historia, de algunas religiones, de la cultura, la mujer tiene una relación más directa e intensa con la naturaleza, sus fenómenos. Y obviamente, es la que da vida.” [...]
LA ESTACION DEL AMOR IMPOSIBLE
[…] el primer deseo artístico de Celina fue dirigir cine, pero al terminar la secundaria, luego de negociar con su familia, empezó en Bellas Artes. “Pasó que mientras cursaba el profesorado de pintura me iba enganchando con la actuación, sin dejar de pensar en el cine. En 2003, con algunos ahorros y tiempo disponible, me decidí a entrar en la FUC.” Celina Font reconoce que estos desvíos confluyeron, se fueron acoplando a su deseo inicial. “Aunque me metí de lleno en Bellas Artes, pronto comprendí que había algo de lo solitario en la labor del pintor que no me convencía, sabía que necesitaba trabajar en equipo, tener interacción con otra gente. Por eso me incliné primero por la actuación, luego me animé al cine. Cuando veo el cuerpo de los cinco cortos que hice durante la carrera, advierto que comparten una cuestión temática que tiene que ver con el deseo, con la búsqueda, el intento, la imposibilidad de una relación de pareja, también con la soledad."
[…] “Creo que la comedia es un género difícil de sostener en su aparente ligereza, pero que facilita la comprensión directa de ciertos planteos. El humor te permite pasar muchas cosas, expresar un enfoque, dejar caer una reflexión. Sin duda, puede tener un poder subversivo. Trabajé mucho para encontrar esa estructura como de sucesión de postales no siempre en orden, con esa aceleración y esa acumulación propias de la memoria.” No hagas el amor... luce un sólido elenco de once actores y actrices que, aparte de Lamarre, entre otros, incluye a Arturo Goetz, Monica Gazpio, Inés Efrón. “Les estoy muy agradecida, fueron seis días de rodaje, viajando cada día a la provincia, un despliegue increíble.”RETRATO DEL ARTISTA COMPROMETIDO
En fondo de una casa de familia, Lucila Las Heras inventó un mundo paralelo, alejado en el tiempo y el espacio, para contar la fábula de un joven artista que en la Edad Media salva a los habitantes de su pueblo de los estragos de la peste, al poder representarla.
CITA DE SIRENAS
La primera idea que se le disparó a Paula Herrera, directora del corto Blanca tu humedad, fue trabajar con la sexualidad de una mujer madura. Luego se fueron sumando otros componentes: el agua, el nado sincronizado, las relaciones entre edades y clases sociales diferentes. Componentes ligados a los conocimientos de plástica, música, teatro, danza butoh, de esta realizadora que hizo la carrera de Imagen y Sonido en la UBA.
Con buenas actuaciones y una original trama debutó "Ciega a citas"
"Buenos Aires, 21 de octubre (Reporter). Con buenas actuaciones de su sólido elenco y una trama atípica sobre una joven decidida a encontrar novio para taparle la boca a su madre, debutó por Canal 7 la tira "Ciega a citas".
(http://www.terra.com.ar/feeds/notas/264/264962.html)
"En El privilegio de Simone de Beauvoir, la filósofa Geneviève Fraisse describe el modo en que la escritora supo tomar el mundo (masculino) por asalto, a la vez que sacude de encima de su obra más conocida, El segundo sexo, pesadas frases hechas, como la que le adjudica ser la base del feminismo.
Derecho o ventaja, fuera de ley común, que concierne a un individuo o a una categoría, el privilegio se concede o se obtiene. Simone de Beauvoir se apropió por su cuenta y riesgo de algunos privilegios reservados a los varones desde el oscuro y lejano momento en que se impuso la dominación masculina sobre las mujeres. Según Geneviève Fraisse, el primer privilegio que se toma la autora de El segundo sexo (1948-1949) es el de imaginarse como protagonista de la historia, reclamando sin ambages el lugar que considera que le corresponde. “Tuvo el gesto de la actriz que entra en la escena de la historia. Al parecer, sin vacilaciones, sin temor”, describe acertadamente Fraisse en El privilegio de Simone de Beauvoir (Leviatán, 2009).
Trasponer barreras, estudiar, concursar por una cátedra de filosofía, hacerse reconocer por los hombres, convertirse en una mujer de letras: Simone de Beauvoir avanza a paso redoblado sin pedir permiso, sintiéndose en su derecho, aunque todavía sin comprometerse con el feminismo. Lleva a cabo una ardua investigación y luego escribe ese libro que partiría el siglo XX, que fue un antes y un después para las mujeres –aun para las que no lo leyeron–, sin considerarse una militante de la emancipación. Sin embargo, tuvo el gesto amplio de aplicar la libertad y el saber que había conquistado en el plano personal, para escribir una obra francamente monumental sobre la historia universal de las mujeres. Como anota Fraisse en su trabajo, “Ella es capaz de abarcar el mundo para luego situarse en él, incluirse”. Es decir, escribe para conocerse a sí misma a partir de esa visión de conjunto, y así más tarde publicar su autobiografía en tres tomos. Y el análisis de esa historia colectiva del sojuzgamiento y domesticación de las mujeres la lleva a su famosa deducción, transformada más tarde en sentencia: “La mujer no nace, se hace”.
Un concepto, que –palabras más, palabras menos– ya había sido formulado, incluso por hombres esclarecidos y justos como Poulain de la Barre, en el siglo XVII, o Stuart Mill, en el XIX. Pero nadie había empleado más de 700 páginas para fundamentarlo tan minuciosamente. La filósofa Geneviève Fraisse (La controversia de los sexos, La musa de la razón, Desnuda está la filosofía) escribe su ensayo El privilegio... en 2008, año del centenario del nacimiento de Simone de Beauvoir (París, 9/1/1908), un tributo un tanto renuente, que reconoce la filiación pero toma ciertas distancias, aunque de otra manera que, por ejemplo, Sylviane Agacinsky o Judith Butler.
La relectura de ese clásico vuelve a poner en evidencia la paradoja de que la escritora, cuyo libro se suele considerar un texto básico del feminismo, recién empezó a militar en 1970, década en la que se le acercaron las jóvenes feministas francesas –entre ellas, GF– que fueron bien recibidas por esta mujer propensa a llevar turbantes sobre su cabeza de pensadora, ya dispuesta a participar de las luchas emancipatorias, abandonando así el rol de testimoniante, de corresponsal, que le adjudica Fraisse. De observadora de ese conflicto entre los sexos al que le aplica lenguaje bélico, al hablar de hostilidades, querellas, combates, estado de guerra... El privilegio... subraya la injusticia o la severidad de algunos juicios de Simone de Beauvoir respecto de la conducta de las mujeres a través de la historia, negando las tentativas de conquistar derechos. Asimismo, se resiste Fraisse a “las tonterías que se han dicho (respecto de El segundo sexo): que fue el origen histórico, simbólico, teórico del feminismo contemporáneo”.
“Una bomba de acción retardada que no termina de explotar”, decía hace 25 años Susan Sontag, en una miniserie dirigida por Josée Dayan, que la televisión francesa dedicó a ese célebre tratado que, efectivamente, sigue dando que hablar. Hace dos años se estrenó en Francia con gran éxito de audiencia el telefilm Sartre, sobre la relación de la famosa pareja engagée, con Anne Alvaro en el papel de Simone de Beauvoir, la teórica, novelista, filósofa, militante política que renegaba de la maternidad pero que supo escribir Una muerte muy dulce, conmovedor relato que la acerca a su propia madre después de muerta."
Moira Soto
(http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5247-2009-10-18.html)
“A comienzos del siglo XX, cuando cada noche la ciudad de Roma aquietaba su bullicio, las ventanas de la mansión de la Via Dogali N°3 seguían iluminadas, y el ritmo del cincel golpeando el mármol se oía hasta muy avanzada la madrugada. Es que allí vivía Lola Mora, la joven escultora argentina de la que hablaba toda Europa.
Había nacido en Trancas –al norte de Tucumán- en el seno de una próspera familia de estancieros y profesionales. Fue una excelente alumna del Colegio Nuestra Señora del Huerto, una de las pocas que completó su escolaridad, algo llamativo para una sociedad que daba escaso valor a la educación femenina. A su innata habilidad para dibujar, pronto le incorporó técnicas que la convirtieron en destacada retratista. Las primeras exposiciones de sus cuadros la enfrentaron con los prejuicios machistas de la época: ¿por qué una mujer quería dedicarse profesionalmente al arte? ¿Para qué trabajar, si su familia tenía dinero?, ¿acaso no entendía que lo único que se esperaba de ella era un buen casamiento y la crianza de varios hijos? Pues no, esta tenaz y rebelde tucumana eligió una vida más libre, más audaz, e infinitamente más difícil para aquellos tiempos.
Abandonó la calma de su provincia y viajó a Europa con una beca del Estado argentino, buscando ampliar sus horizontes y perfeccionarse como pintora. Pero en Roma descubriría su verdadera vocación: la escultura. Cambiaría para siempre pinceles por cinceles, telas por mármoles y bronces, y cuadros por grandes monumentos. Discípula de Julio Monteverde, muy pronto conoció el triunfo. Las familias de la nobleza peninsular le encargaban obras, ganaba concursos internacionales, y recogía elogios en las grandes ciudades del viejo mundo. Conoció la “belle époque” frecuentando el Café Greco –reducto de la bohemia romana de artistas e intelectuales- junto a sus amigos Guillermo Marconi, Eleonora Duse o Gabriel D´Annunzio, el mismo que la bautizara “la argentinita de los cabellos peinados por el viento”. Su casa era escenario de grandes fiestas, y hasta las reinas de Italia la visitaban en su atelier para verla trabajar montada en caballetes, con amplios pantalones gauchos y cantando coplas norteñas mientras tallaba la piedra.
Era una mujer menuda, delgada, de mirada intensa y movimientos ágiles. Los vestidos de encajes, puntillas y los elegantes sombreros que imponía la moda de 1900 realzaban sus modales refinados. Detrás de la amabilidad de su trato se agazapaba un fuerte carácter, nutrido de decisiones firmes, principios inclaudicables y objetivos claros, que defendía con pasión. La suya no fue una rebeldía adolescente ni caprichosa; tampoco su trasgresión era la de una diva en busca de promoción. Simplemente no aceptaba el lugar pasivo que la sociedad de su tiempo reservaba a las mujeres. Tuvo que pagar un alto precio Lola por oponerse a los mandatos sociales de su época, y muchas veces su vida y obra se vieron envueltas en el escándalo. Ser la primera escultora profesional de la Argentina, reproducir en sus monumentos sensuales cuerpos desnudos, casarse con un hombre 15 años menor que ella en 1909, luego separarse de él, y hasta en su vejez, incursionar en faraónicos proyectos de ingeniería, urbanismo, técnica cinematográfica y la búsqueda de petróleo en Salta, fueron algunos hitos de su vida aventurera que le valieron críticas, censuras y calumnias.
Su escultura más famosa: la Fuente de las Nereidas, fue el primer monumento realizado por una mujer que se emplazó en Buenos Aires, y es aún hoy, desde su ubicación en la Costanera Sur, todo un símbolo de la belleza y sensualidad femeninas. […]
Pasó los últimos años de su agitada vida en la confortable casa de sus sobrinas, en la Avenida Santa Fe 3026, en Buenos Aires. Allí conoció por fin la calma y el calor familiar, recibió visitas ilustres y desde allí emprendía largos paseos en soledad, que solían terminar siempre en la contemplación de su fuente. La crónica histórica dice que un derrame cerebral apagó la luz de sus ojos a las 13:33 de un 7 de junio de 1936. Pero como todo artista, Lola Mora nunca morirá del todo mientras perduren la belleza de sus obras y la memoria de su vida ejemplar. […]… un siglo atrás se atrevió a desafiar a la sociedad más cerrada y conservadora, sin doblegarse jamás.”
Pablo Mariano Solá
Sobrino Bisnieto y Biógrafo de Lola Mora
(“Lola Mora, la que nunca se doblegó” de Pablo Mariano Solá. Texto incluido en “Premio Lola Mora” de la Dirección General de la Mujer. Secretaría de Desarrollo Social. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.)
El Instituto Guttmacher, de Estados Unidos, verificó la caída de abortos en el mundo al tiempo que en ciertos países hay un mayor acceso a los métodos anticonceptivos. También bajaron los embarazos no deseados. Las cifras de la última década.
Que más mujeres puedan acceder a métodos anticonceptivos y los usen regularmente disminuyó la cantidad de abortos en todo el mundo. La prevalencia de la anticoncepción, además, disminuyó la cantidad de embarazos no deseados. Lo que especialistas en salud reproductiva y el movimiento de mujeres sostienen desde hace años ha sido empíricamente demostrado por el Instituto Guttmacher, una ONG norteamericana que trazó un panorama global contundente. Mientras que en 1995 se registraron 45,5 millones de abortos, en 2003 la intervención se realizó en 41,6 millones de oportunidades. La tasa de embarazos no deseados pasó de 69 por 1000 en 1995 al 55 por 1000 en 2008, siempre considerando casos de mujeres de entre 15 y 44 años.
“Hay cada vez más pruebas de que dar a las mujeres los medios para decidir por ellas mismas cuándo quieren quedarse embarazadas y cuántos hijos quieren tener disminuye de manera importante las tasas de embarazos no deseados y por tanto reduce la necesidad de recurrir al aborto”, comentó Sharon Camp, la directora del instituto norteamericano, durante la presentación de El aborto alrededor del mundo: una década de progreso desigual (que puede encontrarse, completo, en www.gutt macher.org), que tuvo lugar ayer en Londres. Los progresos son “modestos en relación con lo que podría hacerse”, indicó, al señalar que las brechas regionales tanto legales como de oportunidades, pero ante todo nacionales, son las que sustentan desigualdades entre mujeres de distintos lugares del planeta.
La cifra que con más claridad señala la tendencia es la de utilización de anticonceptivos por parte de las mujeres casadas: mientras que en 1990 recurrían a ellos el 54 por ciento, en 2003 el uso se extendía al 63 por ciento. Ese incremento indica, además de la aceptación de distintos métodos, la voluntad creciente de controlar la fertilidad y planificar el desarrollo familiar, aun en los casos de mujeres que tienen pareja estable, una realidad que desbarata algunos de los argumentos más conservadores. De allí que el informe, en sus conclusiones, refiera que “una tendencia importante y alentadora que subyace a la disminución de la incidencia de embarazo no deseado es el incremento del uso de anticonceptivos”, al tiempo que agrega que las cifras de las casadas encuentran correlatos “en algunos países en desarrollo, durante los ’90, entre las solteras jóvenes y sexualmente activas”. Sin embargo, el mapa de acceso a la anticoncepción resulta abrumadoramente desigual: en 2003, el 71 por ciento de las casadas recurría a distintos métodos en América latina y el Caribe, pero en Africa lo hacía sólo el 28%de ellas.
El informe, aun cuando fue presentado como auspicioso, también pone en negro sobre blanco los desafíos pendientes, como el hecho de que todavía el aborto sea ilegal en 32 países, aunque 19 han morigerado las restricciones legales desde 1997 a esta parte. Otros tres, en cambio, las “aumentaron considerablemente”, señaló Camp. El 40% de las mujeres del mundo viven en países con leyes sobre aborto “muy restrictivas”, entre ellas el 97% de las latinoamericanas. Pero “las restricciones legales no hacen que haya menos abortos, sólo logran que el proceso sea más peligroso”, recordó Camp. Las cifras que revela el Instituto también avalan esa afirmación: los abortos clandestinos causan 70 mil muertes anuales en el mundo y provocan que cinco millones de mujeres deban ser tratadas por complicaciones derivadas de la intervención en condiciones inseguras.
Soledad Vallejos
(http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-133447-2009-10-14.html)
Que tristeza, si la hermosura fuera considerada solamente, por lo que perciben los ojos.
“En nuestra época el ideal de la belleza femenina, está expresado por la silueta fina y esbelta. Los ideales estéticos variaron según los tiempos, cada uno tuvo los suyos, determinados por la moda, la educación y las costumbres. Por ejemplo las estatuas griegas, sobre todo las del siglo de Perícles, que expresaron por mucho tiempo un ideal, que se ha convenido en llamar clásico.
La mujer de hoy, ya no puede ser lánguida como las del siglo diecinueve, pero tampoco rolliza, al estilo de las de Rubens o Ticiano. La mujer actual, quiere ser delgada y al mismo tiempo fuerte y lucha por tener un cuerpo natural y sano.
¿Por qué se embellece una mujer? ¿Qué es lo que la lleva a completar, su fascinación natural, con los mil y un ritos de una religión refinada y antiquísima?
Desde siempre, hubo una sociedad patriarcal, que ha definido cánones de belleza para las mujeres y los marcó imprescindibles en su existencia. Hoy en día, estas rivalidades con los hombres en todos lo terrenos y aunque ellos dedican tiempo a su aspecto, sin embargo el deber de la belleza, sigue siendo para ellas un imperativo que no admite réplicas. Por otra parte los recursos que disponen en la actualidad para aumentar su atractivo, son mucho más eficaces y refinados, que los que estaban al alcance de las soberbias hijas de la antigua Roma. […]
El mundo del fin del siglo veinte, se caracterizó por el desencanto, la modernidad fue el tiempo de las grandes utopías sociales, que no se pudieron llevar a cabo. Las post modernidad, es el tiempo del yo y el intimismo. […]
No obstante reconozcamos, que el siglo veintiuno nos muestra de alguna manera una nueva mujer, que luego de recorrer un largo camino, que pasó del sometimiento de la voluntad paterna primero y luego a la del esposo a realizarse en la vida como un ser independiente, prueba de ello vemos que hay quienes dirigen empresas se postulan para la presidencia de su país y viajan al espacio. Sin ir tan lejos, la mayoría trabaja fuera de su hogar y atiende su familia, haciendo acrobacia organizativa y horaria. A esta sobre exigencia se le suma la obligación de estar al día en temas generales, vestuario, peinado, y todo lo que impone la actualidad. De todas maneras el instinto femenino se inclina por agradarse, agradar al otro y amar.
La mujer cuando ama se embellece y esa magia cambia la percepción, lo que en lo convencional seria vulgar o feo se transforma. El amor enciende la llama de la seducción convirtiendo una oscura noche en una aurora radiante y luminosa.
Una hermosa mujer es mucho más que un hermoso físico, es una totalidad que comprende al campo espiritual, el de sus proyecciones dentro de la sociedad en que vive, y la forma de situarse frente a los problemas de la vida. Para finalizar, digamos que la belleza esta relacionada con el cultivo de la propia personalidad, las ganas de vivir, el entusiasmo y la pasión. Cada etapa de la vida nos muestra una belleza particular, y para garantizar una buena vejez las mujeres tienen que asumir los cambios corporales. Una mujer que valora su existencia, se siente bien con la imagen que le devuelve el espejo, es feliz con lo que tiene y con quienes la rodean, esa, va a ser siempre bella.”
Marta B. Serra
(“El Arte de Ser Mujer”, texto incluido en La belleza femenina: ¿un ideal? Dirección General de la Mujer. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.)